Contratar rápido, ¿pero a qué precio?: el impacto en el talento IT

En el sector tecnológico, las decisiones deben tomarse a la velocidad de la luz. Cada segundo cuenta porque el tiempo constituye un factor competitivo crítico que determina el éxito o fracaso de las empresas. Así que, cuando las compañías encaran un nuevo proyecto o trabajo, también se enfrentan a una importante presión para cubrir sus vacantes de la forma más rápida posible.
Ante esta situación, muchas organizaciones caen en la trampa de contratar de forma reactiva: acuden inmediatamente al mercado para captar los perfiles que necesitan y solucionar la ‘papeleta’. Sin embargo, desde un punto de vista estratégico, esta solución dista mucho de ser la más adecuada. Normalmente, contratar rápido tiene un precio oculto altísimo y no garantiza dar con los profesionales más adecuados.
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Aquí es donde surge el debate: ¿realmente compensa contratar rápido para poder cumplir los objetivos marcados? Quizá sea el momento de que los líderes tecnológicos se hagan esta pregunta y descubran que hay otra forma de escalar con éxito.
La urgencia como criterio de selección del talento IT
Cuando una compañía tecnológica necesita incorporar desarrolladores, especialistas en IA, diseñadores, expertos en ciberseguridad o analistas de datos, el tiempo suele jugar en su contra. Es muy habitual que, de la noche a la mañana, surja un nuevo proyecto de software que requiera empezar a trabajar de forma inmediata. Por lo que el primer impulso suele ser iniciar un proceso de selección para incorporar “cueste lo que cueste y cuanto antes sea posible” a un profesional que parezca cumplir con los requisitos.
El problema es que esta dinámica suele alimentar un riesgo silencioso: priorizar la rapidez sobre el encaje real del profesional. O lo que es lo mismo, potenciar un modelo de contratación donde el talento IT queda en un segundo plano, pues lo prioritario es sacar adelante el trabajo como sea. Lo que, en muchas ocasiones, se traduce en problemas para las empresas:
Altos índices de rotación por un pobre encaje del profesional que provoca su salida o abandono del proyecto a los pocos meses.
Desalineación entre las expectativas del cliente y las capacidades reales del trabajador.
Equipos que se ven lastrados o desacelerados por la necesidad de repetir continuamente los procesos de onboarding.
Sobrecarga de trabajo para reclutadores, managers y responsables técnicos, debido a que tienen que reiniciar la búsqueda una y otra vez.
Todo ello puede llevar a una situación paradójica, en la que las contrataciones más rápidas terminan siendo las principales responsables de los retrasos de los proyectos.

El verdadero coste de una mala contratación IT
La lectura principal es que contratar rápido no siempre es la decisión más inteligente. En estos casos, los decisores deben valorar si les compensa correr el riesgo de tener una incorporación fallida, porque sus consecuencias económicas pueden ser importantes:
Los costes aumentan debido al tiempo que reclutadores y responsables técnicos deben dedicar a los procesos de selección, especialmente a las entrevistas y a la validación de candidaturas.
Se produce una pérdida de conocimiento acumulado, lo que afecta negativamente a la continuidad de los proyectos y reduce su rentabilidad.
Pueden derivarse penalizaciones por retrasos en las entregas, una situación habitual cuando los equipos no cuentan con la capacidad necesaria para mantener el ritmo de trabajo previsto.
La inestabilidad generada por estas situaciones incrementa el desgaste de los profesionales y favorece una mayor rotación del personal, con el consiguiente impacto negativo en los resultados financieros de la empresa.
Sin embargo, aunque el daño económico suele ser el más visible, el coste real de este tipo de contratación también debe calcularse según la manera en la que afecta a la productividad, la cultura del equipo y la continuidad de los proyectos.
El mito de la velocidad reactiva vs. la agilidad real
En la contratación de talento IT, el primer paso para romper con este ciclo de improvisación basado en la ‘necesidad-reacción’ es no caer en el error común de confundir velocidad con agilidad. Porque, cuando una empresa recurre a un socio de outsourcing tradicional para que salga al mercado a buscar el profesional que necesita, el proceso deja de ser rápido para convertirse en improvisado.
La diferencia está en que la verdadera eficiencia no consiste en buscar a contrarreloj, sino en tener el acceso ya preparado. Por eso, en lateam planteamos un enfoque disruptivo: en lugar de salir a buscar talento cuando nos lo pides, ya tenemos a nuestra disposición una extensa red de profesionales tecnológicos. Esta ha sido previamente validada, para que nuestros clientes puedan entrar en ella, analizar cuidadosamente cada perfil y decidir exactamente con qué personas quieren trabajar.
Todo ello, sin intermediarios que ralenticen el proceso y con el apoyo de lateam para que puedan encontrar el talento IT que mejor encaje con sus necesidades y su cultura empresarial. De hecho, la agilidad se siente desde el primer momento gracias a la intervención de un motor de IA en el proceso de selección: este ayuda a verificar que el profesional es quien dice ser y a evaluar el encaje técnico. Por lo que ofrece recomendaciones según los distintos niveles de ‘match’ y deja que la decisión de contratación siempre sea humana.

Contratación eficaz pensando en el futuro
Del debate original sobre el verdadero coste de contratar rápido, surge también otra cuestión relevante que afecta a la gestión del talento IT: ¿cuánto influye la estabilidad de las relaciones profesionales en el éxito de los proyectos? Las empresas con experiencia saben que este es un factor muy importante, aunque no todas lo priorizan cuando tienen que tomar las decisiones para escalar sus equipos.
Para ayudarlas a adoptar un enfoque a largo plazo sin perder de vista la obtención de resultados inmediatos, en lateam apostamos por una filosofía ‘Human First’. Esta se orienta a la construcción de relaciones de largo plazo entre las organizaciones y los profesionales. Por eso, aplica la lógica sencilla de que, cuando una persona se integra en un proyecto, entiende el negocio, conoce a los equipos y asimila la cultura de la empresa, su aportación tiende a crecer con el tiempo.
Desde el punto de vista práctico, así es como apoyamos una contratación más humana del talento tecnológico:
Para las nuevas contrataciones, ofrecemos un período inicial de prueba de 14 días (no gratuito) para que la empresa pueda validar el encaje real del profesional antes de decidir si sigue adelante.
Si no hay encaje, el cliente puede reemplazar el trabajador sin coste adicional.
Nuestros contratos son totalmente flexibles. Significa que, si el cliente quiere incorporar directamente a la persona con la que trabaja, puede hacerlo sin problema.
Gracias a estas medidas, logramos reducir la incertidumbre y facilitamos la toma de decisiones más informadas.
Sí a contratar rápido el talento IT, pero con criterio
La presión por contratar rápido seguirá existiendo. Es más, cada vez será mayor, porque es la consecuencia natural de un mercado que evoluciona a gran velocidad y que innova continuamente. Pero la cuestión ya no es si una empresa puede incorporar el talento tecnológico en pocos días, sino cómo puede optimizar este proceso para que sea lo más rentable posible y tenga un impacto positivo tanto en su negocio como en el empleado.
Por suerte, en lateam ya tenemos la respuesta. Porque nuestro trabajo es el mejor aval de que reclutar con agilidad, sin intermediarios y con un enfoque humano no es una utopía. Es ya una ventaja competitiva palpable que está comenzando a definir a las empresas tecnológicas que lideran el mercado.
¿Quieres conocer cómo funciona nuestra red validada para la contratación de talento IT? Contacta con nosotros y descubre una nueva forma de escalar tu equipo.
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